De la obstrucción a las complicaciones sistémicas
Cuando la hiperplasia prostática obstruye el paso de la orina, es frecuente experimentar problemas urinarios como goteo o micción débil. Si este flujo no se libera, la orina estancada facilita la aparición de una infección urinaria recurrente y la formación de cálculos renales por sedimentación. En casos crónicos, la presión retrógrada puede derivar en problemas renales severos. Es vital realizar estudios de imagen para descartar que la obstrucción sea causada por una estenosis uretral o que existan tumores urológicos ocultos, asegurando que el tratamiento sea el adecuado para cada anatomía.